Esquizofrenia

Parado frente a la incertidumbre proveniente del devenir y sin opción posible a modificar el futuro, el cerebro debe juzgar el entorno y decidir, usando operaciones que involucran percepciones, resultado del funcionamiento de los sentidos y la atención, recuerdos traídos de lo almacenado e inventiva, vale decir imaginación. Ese sentido intuitivo, aplicado en la vida social humana, se convierte en una suerte de predictibilidad entre unos y otros, que a pesar de respetar lo singular y único de cada uno, genera una distribución con bordes. La esquizofrenia, es aquel grupo que congrega, a personas en las que un cambio, habitualmente en la adolescencia de la vida, en la capacidad de juzgar la realidad toma desvíos por la pérdida de coherencia entre pensamientos y percepciones, generando desadaptación y requiriendo asistencia.

La percepción como función del cerebro no se parece a una transcripción directa de datos, sino a la conjugación entre captación de patrones del entorno y el modelado que la evocación construye, por ello nos detenemos abruptamente cuando encontramos una palabra ilegible en un texto por dar un ejemplo. Entonces si esa percepción falla lo suficiente, lo interior puede cobrar carácter de exterior e invadir la conciencia como si se tratase de algo en el entorno. Escuchar voces o ver objetos inexistentes forman parte de estos fenómenos que involucran por supuesto a todos los sentidos del cuerpo, por ser los canales de la percepción. A esta alteración llamamos alucinaciones.

La otra gran alteración ocurre en el proceso mismo de la formación de los pensamientos. Y cabe mencionar que juzgar el sentido de las ideas en cuanto involucra la más profunda libertad personal, no es tarea de la ciencia, que no sabe de censuras. El síntoma aquí mencionado trata de un evidente desorden en la formación lógica que expone al individuo a ideas fuera de coherencia, que además de no modificarse con evidencia contraria, involucran un sufrimiento y empujan a la conducta hacia actividades lesivas para sí o para otros. En las personas que padecen esquizofrenia estas ideas llamados delirios, suelen involucrar sentirse perseguido por un entorno fantaseado y en el otro extremo del desorden, no contar siquiera con la coherencia para comunicarse.

La esquizofrenia nació con la humanidad y está redactada en muchas formas de locura a lo largo de la historia. Los métodos con los que ha lidiado con ella han sido habitualmente el resultado de la lógica de la época, como lo mágico y lo místico; mientras el uso de herramientas medicinales se fue depurando hasta alcanzar hace unos años los primeros medicamentos antipsicóticos. Por tanto hoy, el uso de tratamientos médicos y todo el cuerpo profesional de lo rehabilitador son, en la medida que una sociedad progresa, herramientas de más fácil acceso para las personas con este trastorno.

En algunos casos, la presencia evidente de delirios y alucinaciones provoca conductas tan disruptivas como para que peligre la propia integridad o la de los demás y lo requerido es la hospitalización. Esta involucra una privación de libertad que debe estar no solo bien justificada, coordinada con lo jurídico y administrada a buen criterio, sino contar con la transparencia debida y la incomunicación del individuo no es aceptable como medida científica. Saber y enterarnos de este tema puede acortar el enorme estigma que padecen las personas con esquizofrenia, víctimas de la comodidad con que la sociedad les acusa de elegir la marginalidad social, como si las alteraciones del cerebro tuviesen esa facultad diferente al resto de los órganos del cuerpo.

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