El Tigre

La premisa es que estoy solo en medio del monte o selva y mi percepción registra la aparición de un enorme Tigre al acecho. Como corresponde activa de inmediato el enorme Botón de Adrenalina. 

Para lograr escapar requiero con urgencia: Mucho oxígeno, fuerza en la espalda y abundante sangre en brazos y piernas para correr, una bomba fuerte que la haga circular rápido, visión aguda para no tropezar e hiper atención en los sentidos; además, y por si fuera poco refrigeración, para evitar el sobre calentamiento de la máquina.

Activado el Botón de Adrenalina: Aumentará la frecuencia de respiraciones para contar con más oxígeno, contraerá los músculos de mi espalda y cuello para poder correr, aumentará los latidos del corazón y hará que mucha de la sangre que está en las vísceras acuda a brazos y piernas, dilatará las pupilas en los ojos y ajustará la sensorialidad y la memoria del cerebro y al mismo tiempo, producirá transpiración fría para mantener la temperatura como lo hace un radiador.

…¿Y si el Botón se activase solo?. Sin Tigres cerca y en otra actividad, como estar caminando, comiendo, en la calle, solo o entre personas, quizá durmiendo.

Comenzaré a respirar rápido y sentiré falta de aire y ahogo, contractura en la espalda y cuello, dolor de cabeza, latidos rápidos y fuertes en el pecho, hormigueos en brazos y piernas, tensión muscular, además de una sensación de vacío en la panza y molestias digestivas, probablemente tendré visión borrosa y dificultades para enfocar, el entorno se sentirá cargado y me será difícil concentrarme e imposible relajarme. Y encima de transpirar frío, todo ese estado me producirá en general miedo a perder el control y morir.

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